|
Queridas Hermanas y Hermanos en Cristo:
Al acercarse las elecciones de noviembre, los Obispos Católicos de Texas animan a todos los católicos a ejercer el privilegio importante y la responsabilidad como ciudadanos de votar. La Iglesia Católica no apoya a ningún candidato específico ni ningún partido político. Sin embargo, sí apoya principios importantes mencionados por la Conferencia de Obispos de EEUU en el documento: “Ciudadanía Fiel”. En este documento se incluyen los siguientes temas que se deben considerar:
- Protección de la Vida Humana. Nuestra declaración de 1998: Vivir el Evangelio de la Vida declara: “El aborto y la eutanasia han llegado a ser una amenaza preeminente a la vida y dignidad humanas porque atacan directamente la vida misma, el bien más fundamental y la condición para todos los demás” (núm. 5). El aborto, el matar deliberadamente a un ser humano antes de nacer, nunca es moralmente aceptable y siempre se le debe oponer. El clonar y el destruir embriones humanos para la investigación o aún para posibles curaciones es siempre malo. El quitar a propósito la vida humana por medio de la cooperación voluntaria al suicidio y la eutanasia no es una obra de misericordia, sino un asalto injustificable a la vida humana. El genocidio, la tortura, y el atentar directa e indirectamente contra personas no combatientes en la Guerra ni en actos terroristas son siempre malos.
- Promoción de la Vida Humana. La familia es la célula básica de la sociedad humana. La función, responsabilidades y necesidades de las familias deberían ser el centro de las prioridades nacionales. El Matrimonio debe definirse, reconocerse, y protegerse como un compromiso de por vida entre un hombre y una mujer y como la fuente de la siguiente generación y el asilo protector de los niños. Las normas para los impuestos, el trabajo, el divorcio, la inmigración y el bienestar deberían ayudar a las familias a mantenerse unidas y recompensar la responsabilidad y el sacrificio por los hijos. Los Salarios deberían permitirles a los trabajadores mantener a su familia y debería ofrecerse ayuda pública a familias pobres para que vivan con dignidad. Tal ayuda debe ofrecerse de tal manera que promueva eventualmente la autonomía financiera.
- El Buscar la Justicia Social. Las decisiones e instituciones económicas deberían evaluarse según protegen o debilitan la dignidad humana de la persona. Las políticas sociales y económicas deberían promover para todos los que puedan trabajar, la creación de trabajos en condiciones decentes y con salarios justos. Las barreras que impiden la igualdad en el trabajo y en el salario, para las mujeres y para quienes enfrentan injustamente la discriminación, deben abolirse. La doctrina social católica apoya el derecho de los trabajadores para decidir si quieren organizarse, pertenecer a una unión y hacer tratos colectivos, y ejercer estos derechos sin represalias. También afirma la libertad económica, la iniciativa y el derecho a la propiedad privada. Los trabajadores, propietarios, patrones y uniones deben trabajar unidos para crear trabajos decentes, construir una economía más justa y avanzar el bien común.
- El Practicar la Solidaridad Global. Un mundo más justo será probablemente un mundo más pacífico, un mundo menos vulnerable al terrorismo y a otras violencias. Estados Unidos tiene la responsabilidad de tomar el liderazgo para enfrentar el escándalo de la pobreza y del subdesarrollo. Nuestra nación debería ayudar a humanizar la globalización respondiendo a sus consecuencias negativas y repartiendo sus beneficios, especialmente entre los pobres del mundo. Estados Unidos también tiene la oportunidad singular de usar su poder junto con otros países para construir un mundo más justo y más pacífico.
Les pedimos que usen los principios cristianos para evaluar a los diferentes candidatos y lo que cada uno aportará en servicio de nuestro gobierno. También les pedimos que consideren los siguientes derechos y deberes como parte de la formación para su buena conciencia.
El Derecho y el Deber de Votar. Los católicos tienen los mismos derechos y deberes que los demás ciudadanos, pero están llamados a cumplirlos a la luz de la verdad de la fe y de la razón como lo enseña la Iglesia Católica. Por ejemplo, están llamados a respetar la autoridad humana y a obedecer a aquellos que gobiernan la sociedad “por la causa del Señor” (1 Pe 2, 13-17).
El Deber de Formar y Seguir la Propia Conciencia. Nosotros, los obispos, no pensamos decirles a los católicos por quién o contra quién votar. Nuestro propósito es ayudar a los católicos a formar su conciencia según la verdad de Dios. Reconocemos que la responsabilidad de tomar decisiones en la vida política depende de cada persona a la luz de una conciencia bien formada, y que la participación va más allá de emitir un voto en una elección particular.
Evitar el Mal. Hay algunas cosas que nunca debemos hacer, como individuos o como sociedad, porque siempre son incompatibles con el amor de Dios y del prójimo. Tales acciones son tan profundamente erróneas que siempre se oponen al bien auténtico de las personas. Se les llama acciones “intrínsicamente malas”. Siempre deben rechazarse y oponerse y nunca deben apoyarse ni condonarse. Un buen ejemplo es el quitar intencionalmente la vida humana inocente, como en el aborto y la eutanasia. En nuestra nación, “el aborto y la eutanasia han llegado a ser amenazas preeminentes a la dignidad humana porque atacan directamente la vida misma, el bien humano más fundamental y la condición para todos los demás” (Vivir el Evangelio de la Vida, núm. 5). Es un error con consecuencias morales graves el considerar la destrucción de la vida humana inocente simplemente como un asunto de decisión personal. Un sistema jurídico que viola el derecho fundamental a la vida por razones de preferencia es fundamentalmente defectuoso.
Juicio Prudente. Las decisiones sobre la vida política son complejas y requieren el ejercicio de una conciencia bien formada ayudada por la prudencia. Este ejercicio de conciencia empieza con la oposición total a leyes y a otras normas que violen la vida humana o debiliten su protección. Aquellos que apoyen directamente, deliberadamente y de buena gana, las políticas públicas o legislaciones que socavan los principios morales básicos cooperan con el mal… Al tomar estas decisiones, es esencial para los católicos guiarse por una conciencia bien formada que reconoce que no todos los asuntos tienen el mismo peso moral y que la obligación moral de oponerse intrínsicamente a actos malos tiene una importancia especial para nuestra conciencia y acciones. Estas decisiones deberían tener en cuenta los compromisos de cada candidato/a, su carácter, integridad, y habilidad para influir en un punto dado. Al final, ésta es una decisión que cada católico/a debe tomar guiado por una conciencia formada por la doctrina moral católica.
Al prepararse usted para ejercer su libertad de votar, los Obispos le animan a orar y reflexionar sobre estos temas y deberes presentados en Ciudadanía Fiel. Para más información, visite la página web de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos sobre Ciudadanía Fiel en www.FaithfulCitizenship.org.
En la Paz de Cristo,
Andrew Rivas
Director Ejecutivo
|