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Recursos en Español

Usted puede ver los enlaces a las organizaciones en español aquí.

 

Declaraciones de Obispos


Declaración de los Líderes Interreligiosos de Texas acerca de la Legislación sobre Inmigración en la 82ª. Legislatura de Texas

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Como líderes religiosos de Texas, unimos nuestras voces para pedir a nuestra Asamblea Legislativa un tono nuevo y amable en el debate de inmigración de nuestro estado. Alentamos a los legisladores a enfocarse en el alivio de las comunidades de Texas y en la afirmación de los derechos y el valor inherente de cada persona. (Read this statement in English here)

 

Nuestro sistema de inmigración nacional es deficiente y resulta en sufrimiento, no sólo dentro de nuestras fronteras, sino también en el resto del mundo. Nuestras tradiciones religiosas han pedido enérgicamente y sin descanso al Congreso que reforme nuestro sistema federal de inmigración, y vamos a seguir haciéndolo.

 

Reconocemos y apoyamos el derecho de los Estados Unidos de proteger y asegurar nuestra frontera y hacer cumplir nuestras leyes de inmigración. Apoyamos el trabajo de los legisladores y funcionarios del orden público en la protección de todas las personas en Texas. Sin embargo, cuando se trabaja para mantener y mejorar la seguridad pública, nuestros Legisladores de Texas deben tener cuidado al considerar políticas que pudieran disminuir la seguridad y arriesgar la privación involuntaria de los derechos civiles y constitucionales de los ciudadanos y residentes permanentes legales.

 

Instamos a los Legisladores de Texas para proporcionar orientación y liderazgo a nuestro estado rechazando políticas que puedan fomentar la discriminación, cooptar a las autoridades locales o hacer de inmigrantes chivos expiatorios.

 

Como los políticos y dirigentes, los Legisladores de Texas tienen la oportunidad y la responsabilidad de guiar a toda nuestra comunidad hacia un futuro de compasión, gratitud y respeto mutuo. Al afirmar la dignidad de cada persona, incluyendo a los que emigran, los legisladores pueden ayudar al pueblo de Texas a trasladarse del miedo al respeto. Y sólo con respeto podemos trabajar con todos los estadounidenses para construir un sistema nacional de inmigración verdaderamente justo.

 

Signed,

Daniel Cardinal DiNardo, Archbishop of Galveston/Houston
Most Rev. Daniel E. Flores, Bishop of the Diocese of Brownsville
Most Rev. David Fellhauer, Bishop of the Diocese of Victoria
Most Rev. Curtis J. Guillory, Bishop of the Diocese of Beaumont
Most Rev. Joe S. Vasquez, Bishop of the Diocese of Austin
Most Rev. Placido Rodriguez, C.M.F., Bishop of the Diocese of Lubbock
Most Rev. Oscar Cantu, S.T.L., Auxiliary Bishop of the Archdiocese of San Antonio
Most Rev. Janes Tamayo, Bishop of the Diocese of Laredo
Most Rev. Kevin J. Farrell, Bishop of the Diocese of Dallas
Most Rev. Michael D. Pfeifer, O.M.I., Bishop of the Diocese of San Angelo
Most Rev. Michael Mulvey, Bishop of the Diocese of Corpus Christi
Most Rev. Armando Ochoa, Bishop of the Diocese of El Paso
Most Rev. Kevin Vann, Bishop of the Diocese of Fort Worth
Most Rev. Gustavo Garcia-Siller, Archbishop of the Archdiocese of San Antonio
Most Rev. Mark J. Seitz, Auxillary Bishop of Diocese of Dallas
Most Rev. Patrick J. Zurek, Bishop of the Diocese of Amarillo
Bishop Max D. Whitfield, New Mexico Annual Conference of the United Methodist Church
Bishop W. Earl Bledsoe, North Texas Annual Conference of the United Methodist Church
Bishop James Dorff, Southwest Texas and Rio Grande Annual Conferences of the United Methodist
Church
Bishop J. Michael Lowry, Central Texas Annual Conference of the United Methodist Church
Bishop Janice Huie, Texas Annual Conference of the United Methodist Church
Bishop Michael Rinehart, TX-LA Gulf Coast Synod of the Evangelical Lutheran Church in America
Bishop Ray Tiemann, Southwestern Texas Synod of the Evangelical Lutheran Church in America
Bishop Kevin S. Kanouse, Northern Texas-Northern Louisiana Synod of the Evangelical Lutheran
Church in America
The Rt. Rev. C. Andrew Doyle, Bishop of the Episcopal Diocese of Texas
The Rev. Dani Loving Cartwright, Regional Minister & President, Christian Church (Disciples of
Christ) in the Southwest
Rev. Douglas Anders, Conference Minister, South Central Conference of the United Church of Christ
Susan Y. Paynter, Director Texas Baptist Christian Life Commission
Dr. Jesús Romero, Director of the Immigration Service and Aid Center of the Baptist General
Convention of Texas and Baptist University of the Américas
Pastor Nestor Menjivar, Iglesia Bautista Principe de Paz of Austin
Dr. Javier Elizondo, Executive Vice President and Provost, Baptist University of the Americas, San
Antonio
Patty Lane, Director of Intercultural Ministries, Texas Baptists
Elder Hilary Shuford, Executive Presbyter, Mission Presbytery, Presbyterian Church (U.S.A.), San
Antonio
Rev. Robert W. Mueller, Chair of General Council, Mission Presbytery
Rabbi Neal Katz, Congregation Beth El, Tyler
Rabbi Barry H.D. Block, Senior Rabbi, Temple Beth-El, San Antonio
Rabbi Ralph Mecklenburger, Beth-El Congregation, Fort Worth
Rabbi Neil Blumofe, Senior Rabbi, Congregation Agudas Achim, Austin
Rabbi Rachel Kobrin, Congregation Agudas Achim, Austin
Rabbi Steven Folbert, Congregation Beth Israel, Austin
Dr. Yusuf Z. Kavakci, Imam & Founding Dean, Suffa Islamic Seminary, Islamic Association of North
Texas
Imam Moujahed Bakhach, Islamic Association of Tarrant County
Imam Islam Mossaad, North Austin Muslim Community Center

 

Cuidado Católico de la Salud en Texas

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Durante el debate sobre el cuidado de la salud, se oyeron varias voces dentro de nuestro apostolado nacional católico para el cuidado de la salud que pedían apoyo para la versión final del Acto para la Protección de Pacientes y el Cuidado Asequible (PPACA). Sin embargo, después de muchos esfuerzos para cambiar palabras claves y después de un examen cuidadoso del documento controvertido, la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos no apoyó la versión final del documento para la reforma nacional del cuidado de la salud que fue aprobado por el Congreso y firmado por el Presidente.

 

La Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos apoya la reforma del cuidado de la salud, en principio, pero no la legislación particular que se aprobó. Los obispos están comprometidos con una reforma del cuidado de la salud que asegure que el cuidado de la salud es accesible y asequible para todos, al mismo tiempo que mantiene la ley federal actual en lo que se refiere a fondos para abortos y a la protección de la conciencia. Desafortunadamente, el documento final para el cuidado de la salud no abarcó todas estas condiciones.

 

Al acercarse la sesión 82 de la asamblea legislativa de Texas, los Obispos Católicos Romanos de Texas y la Asociación de Hospitales Católicos de Texas están comprometidos a trabajar juntos siendo fieles a los principios de la enseñanza moral católica. El cuidado católico de la salud es una parte integral del sistema de servicio del cuidado de la salud con el que cuentan las personas de Texas diariamente y los Obispos, en solidaridad con CHA TX, tienen una historia larga de servir a los necesitados y de hablar, con frecuencia, por aquellos cuyas voces no se escuchan.   El apostolado de la salud de la Iglesia, como una manifestación visible de la presencia sanadora de Cristo el Señor, está comprometido a proveer un cuidado de salud de calidad a todas las personas en nuestras comunidades y a usar los recursos que tenemos para el mayor beneficio de la comunidad.

 



Andrew Rivas

Executive Director

Texas Catholic Conference

Patrick Carrier

 

Catholic Health Association of Texas


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Los Obispos de Texas Expresan Solidaridad con sus Hermanos Obispos de México

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Nosotros, los obispos católicos en el Estado de Texas, deseamos expresar nuestra preocupación pastoral por las familias y comunidades que sufren los efectos devastadores de la violencia en el norte de México y a lo largo de la frontera con Texas.

 

Deseamos recordar los lazos históricos de comunión que han caracterizado las relaciones entre los obispos de Texas y los obispos del norte de México.

 

A principios del siglo pasado, cuando la violencia afligió severamente las regiones fronterizas, los obispos de Texas y del norte de México trabajaron juntos para ayudar a nuestras familias y clero a aliviar el sufrimiento.

 

En esa tradición, y en un espíritu de comunión y solidaridad, les pedimos a nuestros fieles católicos y a todas las personas de buena voluntad que reconozcan que muchas personas inocentes, muchas familias que luchan, tanto ciudadanos de México como ciudadanos de los Estados Unidos, están siendo afectadas por esta violencia.

 

En segundo lugar, deseamos llamar la atención sobre el hecho de que familias inmigrantes, originarias de México, están llegando en mayor número a los Estados Unidos por el temor de perder su seguridad y la de sus familias; esto está agravando las dimensiones de la tragedia humanitaria que afecta a las familias inmigrantes.

 

También deseamos agradecer a los oficiales del orden y de la seguridad pública, particularmente a la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, por su trabajo para que la violencia no se extienda aun más.

 

Le pedimos a Jesús, nuestro Buen Pastor, que guíe a todos a través de este oscuro valle de sufrimiento.  Que el manto de nuestra Señora de los Dolores proteja la vida y el bienestar de todos aquellos tocados por los efectos de la violencia criminal; y pidamos la gracia de ver el rostro de su hijo en las caras de los inocentes que sufren.

 

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Declaración sobre la Reforma para el Cuidado de la Salud

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Declaración sobre la Reforma para el Cuidado de la Salud
De los Obispos de la Conferencia Católica de Texas


En el 2005, la Conferencia Católica de Texas publicó una declaración pastoral sobre la necesidad urgente de reformar la manera en que nuestro gobierno provee para el cuidado de la salud del pueblo. Hoy en día, cuando se debate en el capitolio el asunto del cuidado de la salud. , los Obispos de Texas consideramos que nos conviene declarar una vez más nuestro deseo de que nuestros líderes nacionales trabajen unidos para llevar a cabo reformas que afirmen el respeto a la vida en el sistema nacional de salud.


Mejorar el sistema nacional de salud es responsabilidad de todos. Su Santidad, el Papa Benedicto XVI, al dirigirse al Consejo Pontificio para el Cuidado de la Salud, reiteró esta responsabilidad, afirmando que “ir en ayuda del ser humano es un deber porque es una respuesta al derecho fundamental de la persona y porque el cuidado de la persona redunda en beneficio del grupo”.


La moral católica enseña que cada ser humano, desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, tiene una dignidad innata que le merece ciertos derechos y protecciones, incluyendo el derecho fundamental a la vida y el derecho a un sistema de salud accesible, el cual se deriva del derecho a la vida.


Como Obispos Católicos de Texas, esperamos que esa reforma a la legislación sea promulgada como ley. Sin embargo, debemos también expresar nuestra preocupación de que las propuestas actuales para reformar el sistema nacional de salud que se están considerando en la Cámara de Diputados y en el Senado de Estados Unidos todavía no alcanzan el nivel de garantizar estos derechos y protecciones fundamentales.


Una verdadera reforma del sistema de salud debe mantener políticas públicas duraderas que impidan el uso de fondos para el aborto y respeten las conciencias de los que proveen el cuidado de la salud. El lenguaje usado en la enmienda Capps, que es parte de varias iniciativas de ley que se han propuesto, no aseguran adecuadamente la protección de toda la vida humana. Además, las estructuras de costo de cualquier nuevo plan para el cuidado de la salud no deben imponer un cargo financiero excesivo para las personas y familias de ingresos bajos o moderados. También se deben tomar medidas para salvaguardar la salud de todos en la sociedad, incluyendo a los pobres, los ancianos y los inmigrantes. Se les debe permitir a los inmigrantes legales y a sus familias el acceso oportuno y accesible a polizas para el seguro médico, y a la vez, ofrecer una red adecuada para los que permanecen sin seguro para la salud.


La reforma del sistema nacional de salud es una preocupación vital para nosotros en Texas, puesto que nuestro estado tiene uno de los números más altos de personas sin seguro médico en la nación. El cuidado de la salud es un componente básico del ministerio de la Iglesia Católica. En Texas hay 43 hospitales católicos para cuidado intensivo, 8 asilos para ancianos y otras 17 organizaciones de servicio patrocinadas por católicos incluyendo el cuidado de los moribundos, la salud en el hogar, ayuda para vivir, y casas de asistencia para millones de personas mayores. . La Iglesia misma es un importante comprador de seguros de salud para miles de empleados en nuestras muchas agencias e instituciones. La Iglesia Católica en Texas aporta tanto experiencias como convicciones en el asunto de la reforma del sistema nacional de salud.


Los Obispos Católicos de Texas continuaremos apoyando la reforma del sistema nacional de salud de tal manera que respete la vida de todas las personas humanas al mismo tiempo que provea acceso asequible al cuidado de la salud para todos. Seremos un aliado comprometido en la promoción de una reforma en este tema de la vida y la muerte; pero si la forma final de la legislación no incluye un lenguaje aceptable en estas áreas, tendremos que oponernos enérgicamente. Seguiremos orando para que los líderes de nuestra nación pongan a los pobres y los más vulnerables en primer lugar, porque es sólo cuando hagan eso que nuestra nación logrará una reforma genuina del sistema nacional salud.

 

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Joint Statement from Bishop Kevin Farrell and Bishop Kevin Vann

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Office of the Bishop Diócesis of Dallas y Office of the Bishop Diócesis of Fort Worth
8 Octubre 2008


Estimados Hermanos y Hermanas en Cristo:


El mes de octubre es Mes de Respecto de Vida en nuestras iglesias. Es un tiempo en el cual nosotros como Católicos somos llamados a reflejar sobre el regalo de la vida que se nos ha confiado por nuestro Creador y para centrar nuestra atención en los muchos ataques contra la vida humana que existen en nuestra cultura hoy. Este año, el Mes de Respecto de Vida adquiere un significado más profundo mientras enfrentamos una elección en nuestro país donde la misma protección de la vida humana, particularmente que del no nacido, está muy en juego. Por lo tanto, como sus Obispos, deseamos tomar esta oportunidad de proveer la dirección clara en la formación de conciencia apropiada referente a la votación como Católicos fieles y de articular la enseñanza clara e inequívoca de la Iglesia en asuntos de vida mientras se relacionan con otros asuntos de preocupación.


La Iglesia enseña que todos los Católicos deberían participar como “ciudadanos fieles” en la arena pública, sobre todo por medio de nuestra voz en la cabina electoral, y que tenemos
la responsabilidad de tratar la decisión por quien votaremos con profunda seriedad moral. Debemos enfrentar el derecho y el deber de votar con una conciencia correctamente formada enformada de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. El noviembre pasado, los Obispos de los Estados Unidos publicaron un documento titulado Formando Conciencias para la Ciudadanía Fiel, en la cual nosotros y nuestros hermanos Obispos publicamos pautas morales claras para ayudar al fiel en la formación apropiada de la conciencia en cuanto a muchas cuestiones que enfrentamos en nuestra nación hoy. Por esta declaración conjunta a los fieles de Dallas y Fort Worth, procuramos resumir brevemente los puntos claves y disipar cualquier confusión o malentendido que puede estar presente entre ustedes acerca de la enseñanza contenida en el documento, sobre todo lo que puede haber resultado de la mala interpretación pública reciente acerca de esta enseñanza.


1. Formando Conciencias para la Ciudadanía Fiel enseña claramente que no todos asuntos tienen la misma equivalencia moral. Algunos asuntos implican los “males intrínsecos”; eso es, ellos nunca pueden bajo ninguna circunstancia ni condición ser justificados moralmente. Preeminente entre estos males intrínsecos son el aborto legalizado, la promoción de uniones del mismo sexo y “casamientos”, represión de libertad religiosa, así como las políticas públicas que permiten eutanasia, la discriminación racial o investigación destructiva de células estaminales embrionarias humanas.


Formando Conciencias para la Ciudadanía Fiel indica claramente: “Hay cosas que nunca debemos hacer, ni como individuos ni como sociedad, porque estas son siempre incompatibles con el amor a Dios y al prójimo. Tales acciones son tan profundamente defectuosas que siempre se oponen al bien auténtico de las personas. Estas acciones se llaman actos ‘intrínsicamente malos’. Estos siempre se deben rechazar y ser objeto de oposición y nunca se deben apoyar o aprobar. Un ejemplo claro es quitar intencionadamente la vida de un ser humano inocente, como es el caso del aborto y la eutanasia. En nuestra nación, ‘el aborto y la eutanasia se han convertido en amenazas constantes a la dignidad humana porque atacan directamente a la vida misma, el más fundamental de los bienes humanos y la condición para todos los demás’ (Vivir el Evangelio de la Vida, no. 5). Es un
error con graves consecuencias morales el tratar la destrucción de una vida inocente simplemente como una cuestión de decisión individual. Un sistema legal que viola el derecho básico a la vida, basándose en que este es una opción, es un sistema fundamentalmente defectuoso.” (22)


2. La destrucción del más inocente de la vida humana por el aborto e investigación de células estaminales embrionarias no sólo disminuye el derecho humano básico a la vida,
pero también subvierte y distorsiona el bien común. Como Papa Juan Pablo II indica claramente:


“En efecto, la negación del derecho a la vida, precisamente porque lleva a eliminar la persona en cuyo servicio tiene la sociedad su razón de existir, es lo que se contrapone más directa e irreparablemente a la posibilidad de realizar el bien común… Es imposible avanzar el bien común sin reconocer y defender el derecho a la vida, sobre que todos los otros derechos inalienables de individuos son fundados y del cual ellos se desarrollan…” (El Evangelio de la Vida, 72; 101)


3. Por lo tanto, nosotros no podemos hacer más clara la seriedad del asunto primordial del aborto – mientras no es el “único asunto” – es asunto moral definitivo, no sólo hoy,
pero de los últimos 35 años. Desde la decisión de Roe v. Wade en 1973, más de 48 millones de vidas inocentes se han perdido. Cada año en nuestra nación más de un
millón de vidas se pierden por el aborto legalizado. Una cantidad innumerable de vidas también se pierden por investigaciones de células estaminales embrionarias. En los
meses venideros nuestra nación elegirá una vez más a nuestros líderes. Este ciclo electoral nos proporciona una oportunidad de promover la cultura de la vida en nuestra
nación. Como Católicos somos moralmente obligados a orar, actuar, y votar para abolir el mal del aborto en América, limitando tanto como podamos hasta que por último sea
abolido.


4. Como Católicos nos enfrentamos con varios asuntos que nos preocupan y deben ser dirigidos, como la reforma de inmigración, cuidado médico, la economía y su solvencia, cuidado y preocupación por el pobre, y la guerra contra el terror. Como Católicos nosotros debemos preocuparnos por estos asuntos y trabajar para ver que soluciones justas sean producidas. Hay muchas soluciones posibles a estos asuntos y puede haber debate razonable entre Católicos en cuán mejor enfrentarlos y resolverlos. Estos son asuntos de “juicio prudencial.” Pero hay que ser claros: los asuntos del juicio prudencial no son moralmente equivalentes a asuntos que implican los males intrínsecos. Por muy bien que un candidato esté en cualquiera de estos asuntos, no sobre pesa una posición inaceptable de un candidato a favor de un mal intrínseco como el aborto ni la protección de “derechos al aborto.”

Como Formando Conciencias para Ciudadanía Fiel dice: “La destrucción directa e intencional de vidas humanas inocentes desde el momento de concepción hasta muerte natural siempre esta mal y no es un asunto entre muchos. Siempre debe encontrar nuestra total oposición.” (28)

 

5. Formando Conciencias para Ciudadanía Fiel, en párrafos 34-37, dirigen la pregunta si es moralmente permisible que un Católico vote por un candidato que apoya un mal intrínseco – aún cuando el votante no concuerda con la posición del candidato en ese mal. Las únicas posibilidades morales para un Católico para poder votar en conciencia buena por un candidato que apoya este mal intrínseco es lo siguiente:

 

a. Si ambos candidatos apoyan el aborto o “los derechos del aborto,” un Católico sería forzado entonces ver los otros asuntos importantes y a través de su voto tratar de limitar el mal hecho; o,


b. Si otro mal intrínseco sobre pesa el mal del aborto. Mientras esto es razonamiento moral sano, no hay razones “sinceramente moralmente graves” o “proporcionales”, singulares o combinadas, que podrían pesar más que las millones de vidas humanas inocentes que se matan directamente por el aborto legal cada año.


Para votar por un candidato que apoya el mal intrínseco de aborto o “derechos al aborto” cuando hay una alternativa moralmente aceptable sería cooperar en el mal – y, por lo tanto, moralmente impermisible.


6. En conclusión, como indicado en Formando Conciencias para la Ciudadanía Fiel, las decisiones que hacemos en estos asuntos políticos y morales afectan no sólo la paz y
prosperidad generales de la sociedad en grande, pero también pueden afectar la salvación de cada individuo. Como Católicos, nosotros debemos tratar nuestras
elecciones políticas con la gravedad moral apropiada y al hacerlo, realizar nuestro continuo y inevitable obligación de ser una voz para el no nacido sin voz, cuya
destrucción por el aborto legal es el mal intrínseco preeminente de nuestro día. Con el conocimiento de la enseñanza de la Iglesia en estos asuntos graves, es urgente para cada
uno de nosotros como Católicos educarnos sobre la posición de los candidatos en estos asuntos, especialmente esos que implican males intrínsecos. Que Dios le bendiga.


Fielmente en Cristo,
Mons. Kevin J. Farrell Mons. Kevin W. Vann
Obispo de Dallas Obispo de Fort Worth

 

Leer este articulo en Espanol aqui.

 

Carta a los feligreses sobre la ciudadanía fiel

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Queridas Hermanas y Hermanos en Cristo:

Al acercarse las elecciones de noviembre, los Obispos Católicos de Texas animan a todos los católicos a ejercer el privilegio importante y la responsabilidad como ciudadanos de votar. La Iglesia Católica no apoya a ningún candidato específico ni ningún partido político.  Sin embargo, sí apoya principios importantes mencionados por la Conferencia de Obispos de EEUU en el documento: “Ciudadanía Fiel”.  En este documento se incluyen los siguientes temas que se deben considerar:

  1. Protección de la Vida Humana. Nuestra declaración de 1998: Vivir el Evangelio de la Vida declara: “El aborto y la eutanasia han llegado a ser una amenaza preeminente a la vida y dignidad humanas porque atacan directamente la vida misma, el bien más fundamental y la condición para todos los demás” (núm. 5). El aborto, el matar deliberadamente a un ser humano antes de nacer, nunca es moralmente aceptable y siempre se le debe oponer. El clonar y el destruir embriones humanos para la investigación o aún para  posibles curaciones es siempre malo.  El quitar a propósito la vida humana por medio de la cooperación voluntaria al  suicidio y la eutanasia no es una obra de misericordia, sino un asalto injustificable a la vida humana.  El genocidio, la tortura, y el atentar directa e indirectamente contra personas no combatientes en la Guerra ni en actos terroristas son siempre malos.
  2. Promoción de la Vida Humana. La familia es la célula básica de la sociedad humana.  La función, responsabilidades y necesidades de las familias deberían ser el centro de las prioridades nacionales. El Matrimonio debe definirse, reconocerse, y protegerse como un compromiso de por vida entre un hombre y una mujer y como la fuente de la siguiente generación y el asilo protector de los niños.  Las normas para los impuestos, el trabajo, el divorcio, la inmigración y el bienestar deberían ayudar a las familias a mantenerse unidas y recompensar la responsabilidad y el sacrificio por los hijos.  Los Salarios deberían permitirles a los trabajadores mantener a su familia y  debería ofrecerse ayuda pública a familias pobres para que vivan con dignidad.  Tal ayuda debe ofrecerse de tal manera que promueva eventualmente la autonomía financiera.
  3. El Buscar la Justicia Social. Las decisiones e instituciones económicas deberían evaluarse según protegen o debilitan la dignidad humana de la persona.  Las políticas sociales y económicas deberían promover para todos los que puedan trabajar, la creación de trabajos en condiciones decentes y con salarios justos. Las barreras que impiden la igualdad en el trabajo y en el salario, para las mujeres y para quienes enfrentan injustamente la discriminación, deben abolirse. La doctrina social católica apoya el derecho de los trabajadores para decidir si quieren organizarse, pertenecer a una unión y hacer tratos colectivos, y ejercer estos derechos sin represalias. También afirma la libertad económica, la iniciativa y el derecho a la propiedad privada. Los trabajadores, propietarios, patrones y uniones deben trabajar unidos para crear trabajos decentes, construir una economía más justa y avanzar el bien común.
  4. El Practicar la Solidaridad Global. Un mundo más justo será probablemente un mundo más pacífico, un mundo menos vulnerable al terrorismo y a otras violencias.  Estados Unidos tiene la responsabilidad de tomar el liderazgo para enfrentar el escándalo de la pobreza y del subdesarrollo. Nuestra nación debería ayudar a humanizar la globalización respondiendo a sus consecuencias negativas y repartiendo sus beneficios, especialmente entre los pobres del mundo.  Estados Unidos también tiene la oportunidad singular de usar su poder junto con otros países para construir un mundo más justo y más pacífico.

 

Les pedimos que usen los principios cristianos para evaluar a los diferentes candidatos y lo que cada uno aportará en servicio de nuestro gobierno.  También les pedimos que consideren los siguientes derechos y deberes como parte de la formación para su buena conciencia.

 

El Derecho y el Deber de Votar. Los católicos tienen los mismos derechos y deberes que los demás ciudadanos, pero están llamados a cumplirlos a la luz de la verdad de la fe y de la razón como lo enseña la Iglesia Católica.  Por ejemplo, están llamados a respetar la autoridad humana y a obedecer a aquellos que gobiernan la sociedad “por la causa del Señor” (1 Pe 2, 13-17).

 

El Deber de Formar y Seguir la Propia Conciencia. Nosotros, los obispos, no pensamos decirles a los católicos por quién o contra quién votar.  Nuestro propósito es ayudar a los católicos a formar su conciencia según la verdad de Dios.  Reconocemos que la responsabilidad de tomar decisiones en la vida política depende de cada persona a la luz de una conciencia bien formada, y que la participación va más allá de emitir un voto en una elección particular.

 

Evitar el Mal. Hay algunas cosas que nunca debemos hacer, como individuos o como sociedad, porque siempre son incompatibles con el amor de Dios y del prójimo.  Tales acciones son tan profundamente erróneas que siempre se oponen al bien auténtico de las personas.  Se les llama acciones “intrínsicamente malas”.  Siempre deben rechazarse y oponerse y nunca deben apoyarse ni condonarse.  Un buen ejemplo es el quitar intencionalmente la vida humana inocente, como en el aborto y la eutanasia.  En nuestra nación, “el aborto y la eutanasia han llegado a ser amenazas preeminentes a la dignidad humana porque atacan directamente la vida misma, el bien humano más fundamental y la condición para todos los demás” (Vivir el Evangelio de la Vida, núm. 5). Es un error con consecuencias morales graves el considerar la destrucción de la vida humana inocente simplemente como un asunto de decisión personal.  Un sistema jurídico que viola el derecho fundamental a la vida por razones de preferencia es fundamentalmente defectuoso.

 

Juicio Prudente. Las decisiones sobre la vida política son complejas y requieren el ejercicio de una conciencia bien formada ayudada por la prudencia.  Este ejercicio de conciencia empieza con la oposición total a leyes y a otras normas que violen la vida humana o debiliten su protección.  Aquellos que apoyen directamente, deliberadamente y de buena gana, las políticas públicas o legislaciones que socavan los principios morales básicos cooperan con el mal… Al tomar estas decisiones, es esencial para los católicos guiarse por una conciencia bien formada que reconoce que no todos los asuntos tienen el mismo peso moral y que la obligación moral de oponerse intrínsicamente a actos malos tiene una importancia especial para nuestra conciencia y acciones.  Estas decisiones deberían tener en cuenta los compromisos de cada candidato/a, su carácter, integridad, y habilidad para influir en un punto dado.  Al final, ésta es una decisión que cada católico/a debe tomar guiado por una conciencia formada por la doctrina moral católica.

 

Al prepararse usted para ejercer su libertad de votar, los Obispos le animan a orar y reflexionar sobre estos temas y deberes presentados en Ciudadanía Fiel.  Para más información, visite la página web de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos sobre Ciudadanía  Fiel en www.FaithfulCitizenship.org.

 

En la Paz de Cristo,

Andrew Rivas

Director Ejecutivo
 

Declaración sobre la presencia de la Senadora Hillary Clinton en la Universidad St. Mary

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Departmento de Comunicaciones Arquidiócesis de San Antonio
Declaración Oficial 12 de febrero de 2008
El Arzobispo, Mons. José H. Gomez, con el apoyo de Mons. Patrick J. Zurek y Mons. Thomas
J. Flanagan (retirado), ha publicado esta declaración en respuesta a la presencia de la
Senadora Hillary Clinton en la Universidad St. Mary.


Declaración sobre la presencia de la Senadora Hillary Clinton
en la Universidad St. Mary


Ha sido para mí una sorpresa recibir la noticia de que la Senadora Hillary Clinton se presentará en la Universidad St. Mary. No he sido informado ni consultado por la universidad antes de que decidieran permitir que la Senadora Clinton hable en la universidad. Las instituciones católicas tienen el deber de enseñar y promover los valores católicos en todas las circunstancias. Esto es especialmente importante cuando las personas miran a nuestras universidades católicas en búsqueda de liderazgo y claridad sobre los discursos políticos, normalmente complicados y contradictorios.


Todos sabemos que el historial de votación de la Senadora Clinton así como de algunos de los demás candidatos a la presidencia no es consistente con las enseñanzas de la Iglesia Católica en lo que se refiere al importante tema de la vida.


No es mi intención decir a las personas por quien deben votar. Sin embargo, exhorto a los católicos a que entiendan las enseñanzas de la Iglesia de manera integral en lo que se refiere a los temas públicos de gran importancia hoy. Ruego a los profesores y al equipo de pastoral de la Universidad St. Mary que sigan cumpliendo con su responsabilidad de educar a sus alumnos en su responsabilidad política, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia católica.


Los obispos católicos de los Estados Unidos, en su documento del 2004 “Católicos en la Vida Política”, afirmaron que, en las relaciones con los candidatos políticos y con aquellos que tienen cargos públicos, “la comunidad católica y las instituciones católicas no deben honrar a aquellos que toman acciones que desafían nuestros principios morales básicos. No debería dárseles premios, honores o plataforma alguna que pudiese sugerir un apoyo a sus acciones”.


En una declaración distribuida por la Universidad St. Mary, se lee que “como una universidad católica exenta de impuestos, St. Mary no apoya a ningún candidato político o sus posiciones con relación a temas específicos, y reconoce las diferencias fundamentales entre las posturas de los candidatos presidenciales y las de la Iglesia Católica”.


Nuestras instituciones católicas deben promover una clara comprensión de nuestras profundas convicciones sobre un tema como el aborto, un acto que la Iglesia llama un “crimen abominable” y un tema no-negociable.


Diácono Pat Rodgers +210.734-1610 + 210.260.0044 + This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

 

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Los Obispos de Texas responden a Amnistía Internacional

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Los Obispos de Texas responden a Amnistía Internacional


Nosotros, los obispos de Texas estamos solicitando a todo el personal de las parroquias, de las diferentes diócesis, y de otras organizaciones Católicas a descontinuar el apoyo financiero, publicitario y de la misma forma, a no participar en proyectos y/o eventos colaborativos patrocinados por la organización conocida como Amnistía Internacional.


Esta solicitud está basada en la decisión de Amnistía Internacional de limitar su política en referencia con los derechos humanos promoviendo el aborto como una manera de frenar la violencia contra las mujeres, especialmente en los países en vías de desarrollo. Al promover el aborto, Amnistía Internacional divide a sus propios miembros, muchos de los cuales son católicos y otros que defienden los derechos de los no-natos, y pone en riesgo el apoyo de las personas de muchas naciones, culturas y religiones quienes comparten un compromiso consistente en referencia a los derechos humanos. Nuestra evaluación en lo que respecta a esta decisión, es que Amnistía Internacional, está violando su misión, la cual determina proteger los derechos humanos en todo el mundo, y debido a ello ha perdido su credibilidad moral.


Ninguna organización que vele por la defensa de los derechos humanos, debe desconocer el sufrimiento de aquellas mujeres que enfrentan diariamente la violencia sexual, no se debe dar prioridad a la vida de la mujer sobre la de su criatura no nacida. Es mucho más loable abogar por el avance de su educación, de su condición económica en la sociedad y resistir toda forma de violencia y estigmatización contra ella y su infante. El aborto es un acto de violencia contra ambos, el no-nato y su madre. Cualquier organización comprometida a abogar por los derechos de la mujer debe ser solidaria con ella y sus hijos no nacidos.


El descontinuar el apoyo a Amnistía Internacional, no necesariamente significa que la Iglesia Católica de Texas dejará de proteger la vida humana y la promoción a la dignidad humana en todas las circunstancias. Continuaremos oponiéndonos a la pena de muerte, a la encarcelación injusta y a los efectos devastadores de la pobreza deshumanizante en nuestro Estado. Continuáremos apoyando a los refugiados, inmigrantes, y a otras personas oprimidas pero lo llevaremos a cabo, buscando formas auténticas para realizarlo y trabajando conjuntamente con organizaciones que no se opongan a respetar el derecho a la vida, desde su concepción hasta la muerte natural.

El Cardenal Renato Martino, Presidente del Concilio Pontifico para la Justicia y la Paz, declaró que los individuos y las organizaciones Católicas deben retirar su apoyo a Amnistía
Internacional si continúa observando ésta nueva política, porque, al decidir promover el derecho al aborto, ha traicionado su misión. Ésta declaración es apoyada por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Nosotros, por lo tanto, hacemos un llamado a Amnistía Internacional para que actúe de acuerdo a sus nobles principios, reconsidere su error, y dé marcha atrás a su política abortista. Hasta que esto suceda, las parroquias, el personal diocesano y otras organizaciones católicas no deben continuar trabajando con Amnistía Internacional. Nosotros también exhortamos a los fieles laicos a que examinen sus conciencias y en oración, consideren su apoyo personal a Amnistía Internacional.

For more information, visit www.TXcatholic.org.

 

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Declaración de los obispos de Texas sobre las plantas de combustión de Carbón

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Declaración de los obispos de Texas sobre las plantas de combustión de Carbón


Los obispos católicos de Texas buscan ofrecer una contribución constructiva a la discusión actual e importante del estado con respecto a las plantas de combustión de carbón. No
participamos como expertos del clima, ni como científicos, pero como pastores y maestros preocupados por que las dimensiones morales y humanas de estas decisiones puedan ser superadas por presiones políticas, económicas o ideológicas.

 

En la medida en que la población de Texas crece y nuestra dependencia de energía aumenta, se hace más evidente que nuestro estado puede necesitar reducir el consumo total de energía, al mismo tiempo que sean adoptadas fuentes y tecnologías de energía alternativas más sanas para el medio ambiente. En el Estado de Texas existen hoy en día cinco de las diez plantas energéticas en el país que emiten grandes cantidades de mercurio y la discusión actual sobre las propuestas de construir varias plantas de combustión de carbón en nuestro estado, ha elevado la conciencia sobre el impacto de dichas plantas tanto a los seres humanos, como al medio ambiente.


Esperamos que este sea un buen momento para que nuestro estado se una sin importar las creencias ideológicas, de partido o de grupos de intereses especiales, para tratar los desafíos morales, humanos y ambientales que enfrenta nuestra comunidad entera. Pedimos que los líderes estatales adopten medidas políticas que reflejen los principios extraídos de los cuatro temas principales de la enseñanza social católica y de nuestra experiencia pastoral:


Mantener el derecho a la vida: Está claro que ninguna estrategia global de energía está exenta de riesgo para la vida humana. Las plantas de combustión de carbón propuestas, no obstante, podrían causar problemas de salud significantes tales como una creciente susceptibilidad a la infección bacterial y el incremento de los casos de asma. La iglesia está profundamente comprometida con la protección de la vida humana y el fomento del bien común en torno a la energía. Los niveles de mercurio en el aire y en el agua representan un riesgo particular para la vida del nonato, lo cual constituye una seria preocupación para la iglesia. Los planificadores de la energía y las autoridades deben de hacer su más grande esfuerzo para salvaguardar la vida humana.


Una prioridad por los pobres: Estamos profundamente preocupados de que el pobre y el vulnerable en nuestra comunidad tengan una mínima o nula participación en este asunto tan
importante. Es casi seguro que sus necesidades y agobios sean probablemente ignorados o abrumados por intereses más poderosos. Las plantas despedirán dióxido de sulfuro y óxidos nitrosos - contaminantes que representan un serio problema para las familias y niños pobres, los trabajadores vulnerables y los granjeros. Es muy probable que ellos realicen trabajos físicos a la intemperie y se encuentren, como es común, con mayores dificultades para obtener tratamientos para el asma.


Actualmente, debido a su costo, los programas de ahorro de energía están disponibles desproporcionadamente de manera exclusiva para la gente que puede pagarlos. Las familias de bajo o medio ingreso se beneficiarían más si hubiera una reducción en sus cuentas a través de estos programas de ahorro de energía. Debe hacerse por lo tanto cualquier esfuerzo posible para asegurar que las familias de bajo y medio ingreso tengan acceso a las mismas estrategias de rendimiento energético que tienen a su alcance las familias más ricas. Además, debemos asegurar que los programas diseñados para asistir a las familias de bajo ingreso con las cuentas de calefacción y aire acondicionado estén financiados adecuadamente.


La búsqueda del bien común: El desafío de buscar nuevas fuentes de energía es un ejemplo preeminente de cómo nuestra discusión y decisiones cívicas deben reflejar la búsqueda del bien común, en vez de la limitada búsqueda del beneficio económico o político. Nuestra obligación de transmitir el regalo de la creación de Dios a las generaciones futuras sin hacer daño irreversible, es solamente un aspecto de las demandas del bien común. Igualmente importante es la necesidad de que todos los tejanos tengan acceso al aire, a la tierra, y al agua limpia. Alentamos a nuestros líderes para que se opongan y contengan las previsibles presiones y peticiones angostas por parte de los grupos de intereses especiales. En vez de esto, los exhortamos para que contribuyan a establecer un acuerdo común en busca de iniciativas razonables y eficaces para la conservación de energía y el desarrollo de recursos alternos de energía renovables y limpios.


La práctica de la prudencia: La virtud tradicional de la prudencia nos llama a tener cuidado al aceptar que el carbón desempeñe un papel mas prominente en el futuro de Texas. La iglesia no puede ignorar las ventajas económicas que el carbón puede ofrecer; pero tampoco desconoce los peligros que el carbón trae a la salud humana y al ambiente. Si se contrae un compromiso con respecto al carbón, éste debe tomar en cuenta obligaciones paralelas a fin de reducir emisiones, mejorar la seguridad en las minas, adoptar y hacer cumplir estrictos estándares ecológicos y de protección comunitaria. El proceso de revisión por parte del estado debe asegurar un margen de error encaminado a proteger la salud humana. Además, donde exista una gran duda con respecto a los impactos de la contaminación de una planta, deben adoptarse medidas de precaución más cuidadosas.


Recomendaciones Legislativas:


Creemos que la medida moral de las decisiones en torno a las plantas de carbón será determinada por la manera en que actuemos para proteger la creación de Dios, avancemos en la búsqueda del "bien común," aligeremos la manera en que las políticas energéticas afectan a los pobres y al vulnerable. Concluimos nuestra declaración con tres recomendaciones:

 

1. Los legisladores deben comprometerse a lograr un futuro energético limpio, accesible y confiable de energía para Texas, aumentando la generación eléctrica proveniente de fuentes limpias, seguras y renovables y comprometerse a desarrollar la infraestructura necesaria para asegurar que la energía que obtenemos de nuestros abundantes recursos provenientes del aire y del sol en nuestro estado, estén disponibles para los residentes de todo el estado.

 

2. Los legisladores deben promulgar leyes que instruyan a las oficinas responsables del estado para que adopten enfoques deliberados y estudiados, a fin de que sean tomados en
consideración cuando se solicitan permisos para la construcción de nuevas instalaciones de generación de energía, y para asegurar que el proceso de expedición de permisos incluya una completa revisión de las implicaciones del calentamiento global, ambiental y de salud de las tecnologías propuestas, junto con un análisis global de las estrategias alternativas y sus costos y beneficios comparativos. Un proceso de revisión más minucioso debe también incluir el contar con más tiempo para que el público aporte su opinión y para que se examinen los permisos.

 

3. Recurrimos a los directivos en materia de energía para que equilibren las necesidades y cargas de los pobres con las demanda de energia alternativa más limpias. Una opción para lograr esto es asegurar que las políticas de impuestos y otros incentivos estén estructurados de tal manera que las alternativas de energía más limpia tengan costos competitivos con la generación del combustible fósil.


La Conferencia Católica de Texas trabajará con los líderes legislativos a fin de abordar el asunto de la justicia ambiental dentro de este marco y bajo estos principios. Hacemos esto con modestia y respeto. Aunque nadie tiene respuestas fáciles, pedimos que usted ayude a definir y a perfeccionar lo que requiere la prudencia y la búsqueda del bien común. Buscamos su ayuda para hacer conciencia y enfocarnos en cómo nuestras fuentes de producción energética afectarán a "los menos favorecidos entre nosotros" - los pobres, los vulnerables y los que no tienen voz y voto en nuestra comunidad y alrededor del mundo. Recurrimos particularmente a los líderes para que formulen respuestas que respeten y protejan la vida y dignidad de las familias y niños pobres.

 

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Declaración de los Obispos Católicos de Texas sobre el mandato de la Vacuna HPV

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Declaración de los Obispos Católicos de Texas sobre el mandato de la Vacuna HPV


El viernes 2 de febrero, el gobernador Perry emitió una orden ejecutiva requiriendo a la Comisión de Salud y Servicios Humanos del Estado de Texas, adoptar las normas que
requieran la aplicación de la nueva vacuna de Gardasil para las jóvenes que ingresarán al sexto grado, a partir del mes de septiembre del 2008. La vacuna está diseñada para proteger a las jóvenes contra algunos tipos de virus del papiloma humano o HPV (HPV, por sus iniciales en inglés), que causan la mayoría de las formas de cáncer cervical.


Los obispos católicos de Texas valoran la seriedad de este asunto en materia de salud; HPV es la infección sexual transmitida más común en el mundo y en los Estados Unidos. La vacuna del HPV es actualmente recomendada por el comité de la CDC (Centros de Control y Prevención de Enfermedades) sobre prácticas de inmunización y la Academia Americana de Pediatría. Por su parte, el Centro Católico Nacional de Bioética (NCBC) considera la vacuna del HPV, un método moralmente aceptable de protección contra esta enfermedad.


Sin embargo, encontramos que la orden ejecutiva del gobernador es en cierta forma problemática. Aunque el NCBC considera la vacuna del HPV moralmente aceptable, también a
recomendado que las autoridades civiles deben dejar esta decisión a los padres de familia y no hacer tal inmunización obligatoria en estos momentos. Por otro lado, la Academia Americana de Pediatría ha considerado que la aplicación obligatoria de la vacuna HPV en las escuelas es prematura y que debe esperarse varios años para ponerla en práctica antes de que se considere como obligatoria. La vacuna del HPV es una nueva vacuna que se ha puesto a prueba solamente entre las jóvenes de 16 años o mayores. Aunque los resultados de esas pruebas han sido buenos, los profesionales de la salud tienen muy poca experiencia en la administración de la vacuna a las jóvenes de 12 años y el público en general desconoce en gran parte los posibles efectos negativos secundarios.


Aunque la vacuna del HPV ofrece la esperanza de reducir el número de mujeres que desarrollan el cáncer cervical, no es una bala mágica y solamente representa una vía para la prevención de la enfermedad.


El HPV se propaga principalmente a través del contacto sexual el cual incluye, pero no se limita, a la relación sexual. El predominio del HPV entre las personas en edad reproductiva hace la exposición al virus posible, incluso en un matrimonio monógamo, debido a la posibilidad de la exposición de uno de los esposos antes del matrimonio. Además, vivimos en una sociedad donde el sexo que no se realiza de mutuo consentimiento, sigue siendo una amenaza para las mujeres jóvenes que merecen ser protegidas contra los efectos de la exposición al HPV. Consecuentemente, la iglesia reconoce que la manera más eficaz de evitar contraer el virus es que los hombres y las mujeres se abstengan de mantener relaciones sexuales antes del matrimonio y sigan siendo fieles en su unión conyugal.


A la luz de estas realidades, nosotros los obispos católicos de Texas exhortamos al gobernador a rescindir su orden ejecutiva y permitir que el debate público siga adelante en este asunto de salud tan importante.

 

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Un nuevo “Contrato Social” para las “cosas nuevas” de hoy

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Un nuevo “Contrato Social” para las “cosas nuevas” de hoy
Reverendísimo William F. Murphy
Obispo de Rockville Centre
Presidente del Comité de Justicia Nacional y Desarrollo Humano
Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos
6 de septiembre de 2010


Este año ha sido difícil para muchos trabajadores. Lo más estremecedor, por supuesto, ha sido la pérdida de vidas. La nación aún llora a los 29 mineros de West Virginia, que fallecieron cuando la tierra en torno a ellos se desmoronó. Aún sentimos el dolor por la pérdida de los 11 operarios que fallecieron en el Golfo de México, cuando su torre de perforación petrolífera explotó. También nos entristece la destrucción o el daño a la vida laboral en toda la costa del golfo, causados por el derrame de petróleo de Deepwater Horizon. Éstos son sólo los ejemplos más visibles de trabajadores que han perdido su vida. Pero hay otros que también sufren. Muchos millones están sin trabajo o tienen un familiar o amigo que se encuentra entre los 15 millones de desempleados o entre los 11 millones de trabajadores que sólo pueden encontrar trabajo a tiempo parcial. Un número excesivo de trabajadores no ha trabajado en meses; otros, incluso en años. Esta situación es una falla dominante de nuestra actual situación económica.


A pesar de numerosos esfuerzos, nuestro país y nuestra economía no se han recuperado de la crisis económica y financiera que nos desbordó hace tres años. El desempleo continúa a una tasa del 9,5 por ciento. No parece haber una solución fácil ni un remedio duradero. Los informes indican un “déficit” de ocho millones de puestos de trabajo —puestos que existían cuando se inició la recesión, pero que han desaparecido. Y como los empleadores están agregando sólo unos 100.000 empleos al mes, podríamos tardar casi siete años en volver a donde estábamos. En otras palabras, para reducir la tasa de desempleo, la economía debería crear otros 100.000 puestos de trabajo por mes. Sin embargo, en julio se perdieron 131.000 plazas más.


No podemos crear nuevos puestos de trabajo sin nuevas inversiones, iniciativas y creatividad en la economía. En décadas pasadas vimos un crecimiento económico que produjo un 20 por ciento de aumento en los puestos de trabajo. Eso no está ocurriendo hoy. Mientras nuestro país se ha transformado crecientemente en una economía basada en servicios, no hemos logrado reemplazar áreas enteras de productividad creativa, que confirieron a la economía estadounidense la solidez y estabilidad que tuvo en el pasado.


Hoy, a medida que las viejas suposiciones se derrumban, muchos están pidiendo un nuevo “contrato social”. Sugieren que éste es un momento crucial en la historia estadounidense, en el que Estados Unidos está sufriendo una rara transformación económica, deshaciéndose de puestos de trabajo y poniendo a prueba las redes de seguridad social, a medida que la nación busca nuevas maneras de regular e incrementar nuestra economía. Los trabajadores necesitan un nuevo ‘contrato social’”. En este momento, la compensación y la “seguridad” que los empleadores y la sociedad ofrecen a los trabajadores a cambio de un honesto día de trabajo noreflejan la economía global del siglo XXI, en la que los trabajadores estadounidenses están tratando ahora de competir.


Enseñanza social católica


La Iglesia enfrenta la desafiante tarea de llevar la luz del Evangelio a estas realidades cambiantes. En 1891, el papa León XIII emitió lo que se ha convertido en la Carta Magna de la enseñanza social católica, Rerum Novarum, donde trató los importantes cambios en la producción y el nuevo incremento en la productividad ocasionados por la Revolución Industrial, que aparentemente habían conducido al mundo a una nueva era.

El papa León abordó lo que llamó res novae o “cosas nuevas” de esa época. La sociedad europea estaba dividida, de muchas maneras, en dos bandos ideológicos: uno socialista, que exigía una organización colectivista con gran control gubernamental y el otro llamado “liberal”, que sostenía que los empresarios y los que poseían los medios de producción debían ser libres para crear mercados y que los más hábiles, o implacables, alcanzarían prominencia y riqueza mediante cualquier medio que les fuera necesario. El Papa consideró que ninguna de las dos opciones era moralmente correcta.

El Santo Padre insistió en el valor y la dignidad del trabajador como ser humano dotado de derechos y responsabilidades. Elogió las asociaciones libres o sindicatos como legítimos e insistió en un salario familiar, que correspondiera a las necesidades del trabajador y su familia. Abrió el camino para humanizar la revolución industrial y para llevar los principios católicos sobre la persona en la sociedad a las fábricas y a la agricultura, los mercados y las economías de un mundo cambiante.


Esa encíclica proporcionó una guía moral, e incluso espiritual, para muchas de las grandes reformas sociales del siglo pasado, entre ellas, los avances en la salud pública, el sistema bancario, la educación pública, los salarios mínimos, los sindicatos, y la seguridad en los ingresos mediante la creación del Seguro Social, el seguro de desempleo y programas similares. Entonces, como hoy, a la Iglesia le preocupaba el equilibrio entre el capital y la mano de obra, entre los propietarios y los trabajadores, cuando las nuevas tecnologías —ya fuera la máquina a vapor, la electricidad, las computadoras o las comunicaciones modernas, lo que fuere— perturban ese equilibrio y sugieren una renegociación de la justicia económica y el contrato social.


El papa Benedicto XVI enfrenta este mismo reto, directa y claramente, en su encíclica más reciente, Caritas in Veritate. Más de 100 años de “encíclicas sociales” papales han proporcionado a la Iglesia un número de principios basados en los Evangelios y en la experiencia vivida por la Iglesia. Estos principios y experiencia, ahora parte integral de la enseñanza de la Iglesia, se han edificado sobre la encíclica del Papa León con continuidad y nuevas percepciones. A todos ellos el Papa Benedicto ha agregado una nueva visión teológica, expresada por el mismo título de su carta: Caritas in Veritate, o Caridad en la Verdad.

Una de las principales “cosas nuevas” que trata el papa Benedicto es la globalización. Como el papa Pablo VI antes que él, el papa Benedicto utiliza la centralidad del desarrollo humano integral como uno de los criterios básicos para encarar los retos de un mundo interdependiente. Aquí las realidades económicas de una nación o de una sociedad se ven constantemente influidas por algunas o todas las economías y culturas del resto del mundo.

Por ser una Iglesia con una larga tradición de llevar la luz del Evangelio a las cuestiones sociales, económicas, políticas y culturales concretas de la actualidad, el papa Benedicto nos recuerda en este Día del Trabajo que nosotros, como nación y pueblo, no vivimos aislados, sino que influimos a nuestros hermanos y hermanas de todas las naciones, economías y culturas que componen este mundo globalizado y somos influidos por ellos. Más que nunca la dignidad del trabajador es un cimiento a partir del cual debemos medir lo que es bueno, y no tan bueno, en los sectores financiero, industrial y de servicios de nuestra economía y de nuestro mundo.

El trabajo, los trabajadores y la economía

El trabajo es un bien para cada individuo. El trabajo productivo constituye un valor intrínseco del trabajador que da de sí en el lugar de trabajo. La gente sin trabajo conserva su dignidad innata como persona humana; carece, sin embargo, de una de las principales formas de autoexpresión y autorrealización. El trabajo es ese aspecto de la vida que nos permite cuidar de nosotros mismos y de los que amamos, y contribuir a la sociedad más amplia. Por lo tanto, mediante nuestro trabajo y nuestra productividad, nos mantenemos y mantenemos a nuestros seres queridos, y contribuimos al bien de nuestra sociedad y al bien común de nuestra nación y del mundo.

Aunque no es el papel de la Iglesia proponer un plan económico concreto para el futuro, las palabras del papa Benedicto deben recordarnos que una clave, quizás la clave, para superar la situación económica actual es desencadenar las fuerzas creativas de hombres y mujeres. Las personas, no las cosas, deben ser el centro—y la medida final—de las nuevas iniciativas para la economía de nuestras naciones, así como para las economías con las que tenemos relaciones competitivas y cooperativas en el mundo entero.

“El paro provoca hoy nuevas formas de irrelevancia económica, y la actual crisis sólo puede empeorar dicha situación”, escribe el Papa. “El estar sin trabajo durante mucho tiempo, o la dependencia prolongada de la asistencia pública o privada, mina la libertad y la creatividad de la persona y sus relaciones familiares y sociales, con graves daños en el plano psicológico y espiritual. Quisiera recordar a todos, en especial a los gobernantes que se ocupan en dar un aspecto renovado al orden económico y social del mundo, que el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad.” (CV #25, énfasis en el original) Colocar a la persona humana en el centro de la vida económica promueve la causa de la justicia.


Para el trabajador desempleado, el trabajo es la cuestión principal. Pero los puestos de trabajo no son “cosas” individuales, cuyo valor puede medirse en números. Los puestos de trabajo son el resultado de iniciativas que crean mercados, que ofrecen nuevas oportunidades como respuesta a nuevos retos. Éstos no se limitan a nuestra economía, aislada de las otras. Nuestra economía debe estimular una mayor productividad, nuevos puestos de trabajo y nueva riqueza. Nuestra economía, conjuntamente con las otras, debe proporcionar a los trabajadores, empleo, salarios y beneficios para que puedan mantenerse y mantener a sus familias mediante una productividad mayor, políticas sensatas y mercados más sanos.

El mercado, el estado y la sociedad civil


El papa Benedicto vincula tres elementos interrelacionados de la sociedad, ofreciendo un indicio sobre una nueva manera o una manera renovada de pensar en un futuro mejor. Éstos son: el mercado, el estado y la sociedad civil. Benedicto expresa: “En la época de la globalización, la economía refleja modelos competitivos vinculados a culturas muy diversas entre sí. El comportamiento económico y empresarial que se desprende tiene en común principalmente el respeto de la justicia conmutativa. Indudablemente, la vida económica tiene necesidad del contrato para regular las relaciones de intercambio entre valores equivalentes. Pero necesita igualmente leyes justas y formas de redistribución guiadas por la política, además de obras caracterizadas por el espíritu del don” (CV 37).


Este último punto, caracterizadas por el espíritu del don o “don incondicional”, responde al concepto cristiano de que el mundo y toda la creación es un don de Dios. El papa Benedicto introduce este concepto teológico como un reto, para que nosotros ampliemos nuestros horizontes. Nos reta al introducir esta noción teológica de la vida como don de Dios y nos pregunta si no debe ocupar un lugar en nuestras deliberaciones sobre la vida en el mercado. Si no hay “nada humano ajeno al Evangelio”, como expresara a menudo el papa Pablo VI, entonces los retos humanos reales de un mercado productivo con buenos empleos para todos podrían estar moldeados, en cierta manera, por esta noción exigente y ampliada del don.


Sus palabras también sugieren algo más. La interacción del mercado, el estado y la sociedad civil puede muy bien necesitar un nuevo examen y revaluación, a fin de renovar la manera en que las diversas partes de nuestra sociedad, economía y productividad se conectan. La enseñanza social católica en lo referido a la economía, la comunidad política y la sociedad está detallada en el Compendio de la doctrina social de la Iglesia. El papel del mercado es, sin duda, la fuerza mayor para el desarrollo de una economía sana. El estado ha desempeñado y continúa desempeñando un importante, quizás cada vez más importante, papel en la economía y en la regulación de los mercados. Hay veces que el mercado y el estado parecen ser los únicos dos factores; algunas veces en colaboración, otras en mutua tensión.


Quizás el sector más subestimado y menos considerado en este marco sea el de la sociedad civil. ¿Podría un despertar y un desarrollo nuevo de los papeles de las instituciones intermediarias, entre ellas las asociaciones voluntarias y los sindicatos, ser una fuerza para exigir del mercado una mayor comprensión de la centralidad del trabajador? ¿Podrían constituir un medio para frenar, mediar o pedir cuentas tanto al estado como al mercado? ¿Podrían sus voces ayudar a crear una mayor justicia económica y social, una posición más mutuamente respetuosa y colaboradora por parte de todos los actores hacia la economía, el trabajo y la creación de riqueza en el mundo? El papa Benedicto lo cree y sugiere que los diversos componentes de la sociedad civil pueden trabajar, junto con los del mercado y el estado, para introducir elementos que favorezcan una economía de don y gratuidad. Sin excluir los papeles esenciales del mercado y el estado, la “sociedad civil” bien podría constituir una voz diferente, pero también esencial para promover el bien de todos. El papa Benedicto está convencido de que “la vida económica debe ser comprendida como una realidad de múltiples dimensiones”. Cree que la introducción de un sentido de fraternidad y don puede convertirse en una fuerza humanizadora y civilizadora, para el bien común y para una mayor justicia y paz.


Salarios justos y un nuevo contrato social


En demasiados lugares, en todo Estados Unidos, los trabajadores no reciben una remuneración plena por su trabajo. Informes nacionales nos hablan de trabajadores cuyo tiempo comienza cuando se echa a andar la cinta transportadora, no cuando ellos llegan; de empleados de ventas al por menor que marcan su salida en el “reloj” y después deben ocuparse de reaprovisionamientos o del inventario; y de camareros, a quienes los empleadores no les entregan sus propinas. Algunos empleadores inescrupulosos ignoran las leyes débiles e inadecuadas que prohíben prácticas tan injustas, a fin de incrementar el balance final. Las familias que luchan por cubrir sus necesidades no pueden aceptar que a quienes proporcionan el sustento en su hogar no se les pague las horas extra o no sean recompensados por todas las horas de trabajo. La dignidad de la persona se menoscaba cuando se niega a personas de bajos recursos o de clase media su salario total o una compensación justa por su arduo trabajo. Un buen puesto de trabajo con un buen salario para todo el que esté dispuesto y pueda trabajar debe ser nuestro objetivo nacional y nuestra prioridad moral.


A la luz de este asunto y de otros parecidos, quizás el llamado a un nuevo “contrato social” deba colocarse en el contexto de una economía globalizada y deba procurar un desarrollo renovado de las relaciones entre los tres sectores: el mercado, el estado y la sociedad civil. Este nuevo contrato social podría poner de relieve los papeles y las responsabilidades de la sociedad civil, en la que figurarían, entre otros, los sindicatos (que la Iglesia ha apoyado desde Rerum Novarum), y también las asociaciones empresariales; las universidades, los centros de estudio, y otros grupos sociales, económicos y culturales, y todos aquellos que procuren agregar visión y esperanza a un diálogo económico nacional y global.


De los principios a la acción


Pasar de los principios generales de la Enseñanza Social Católica a su aplicación en la vida diaria nunca es fácil. Debemos evaluar no solo las acciones individuales, sino también las tendencias más generales en las estructuras sociales y económicas. El Comité de Justicia Nacional y Desarrollo Humano de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ofrece los siguientes seis criterios para evaluar políticas e instituciones. En este Día del Trabajo, estos criterios también ofrecen un camino hacia adelante en un momento de angustia e incertidumbre económicas:


Respeto por la vida y dignidad humanas
Subsidiaridad y solidaridad

Respeto por el matrimonio y la vida familiar
Prioridad a los pobres y vulnerables
Reconocimiento de la diversidad cultural
Derecho a la iniciativa económica y al trabajo productivo


Conclusión


Nos hallamos en un momento álgido en la vida económica. Millones de personas no tienen trabajo y hay tanto trabajo por hacer. Como católicos nos dirigimos a Jesucristo, quien nos enseña: “Sin mí no podéis hacer nada,” (Jn 15,5) pero después nos tranquiliza con: “Yo estoy con vosotros todos los días” (Mt 28,20) El papa Benedicto nos recuerda: “Ante el ingente trabajo que queda por hacer, la fe en la presencia de Dios nos sostiene, junto con los que se unen en su nombre y trabajan por la justicia.” (#78)


En este Día del Trabajo debemos procurar proteger la vida y la dignidad de todo trabajador en una economía renovada y robusta. Los trabajadores deben tener una voz real y protecciones eficaces en la vida económica. El mercado, el estado y la sociedad civil, los sindicatos y los empleadores tienen funciones que desempeñar, las cuales deben ser ejercidas en interrelaciones creativas y fructíferas. Se necesita de la acción privada y de políticas gubernamentales que fortalezcan a las familias y reduzcan la pobreza. Deben crearse nuevos puestos de trabajo con salarios y beneficios justos, para que todos los trabajadores puedan expresar su dignidad mediante la dignidad del trabajo y puedan cumplir el llamado de Dios a que todos nosotros seamos co-creadores. Debe forjarse un nuevo contrato social, que comience por honrar el trabajo y a los trabajadores, y que, en última instancia, se concentre en el bien común de toda la familia humana.

 

 

Bishop Vasquez Speaks on the Death Penalty

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Bishop Vásquez speaks on the Death Penalty for the Catholic Mobilizing Network (CMN), providing the organization's Spanish-language video. You can view Archbishop O'Brien speak on the Catholic Mobilizing Network in English below the first video viewer. The Mission of the Catholic Mobilizing Network is to proclaim the Church's unconditional pro-life teaching and its application to capital punishment and restorative justice. CMN works in close collaboration with the U.S. Conference of Catholic Bishops to prepare Catholics for informed involvement in campaigns to repeal state death penalty laws and expand or inaugurate restorative justice programs.

 

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La FDA confunde la línea entre el aborto y la anticoncepción nuevamente

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Por Deirdre A. McQuade es subdirectora de Política y Comunicaciones en el Secretariado de Actividades Pro-Vida, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Para más información sobre las actividades pro-vida de los obispos, visite http://www.usccb.org/prolife y http://www.usccb.org/prolife/publicat/lifeissues/spanish.shtml

 

Al atardecer del viernes 13 de agosto, la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, sigla en inglés) aprobó la nueva droga llamada Ella (acetato de ulipristal) para su uso como "anticonceptivo de emergencia" hasta cinco días posteriores al acto sexual. Si yo fuera supersticiosa, diría que este viernes 13 en particular trajo mala suerte a las mujeres y a los niños por nacer. ¿Por qué?

 

Incluso más que otras drogas propuestas como "anticonceptivos de emergencias", Ella cruza la línea entre la anticoncepción y el aborto. Es similar en su fórmula y efectos biológicos a la droga abortiva RU-486, que puede utilizarse para inducir el aborto en embarazos de hasta 49 días de gestación. Ambas drogas inhiben la progesterona, hormona que se necesita para mantener un embarazo saludable, al bloquear los receptores de progesterona en la pared uterina (el endometrio) y hace que se deteriore. Pero si el endometrio de la madre es inhóspito o comienza a sangrar prematuramente, le será difícil al embrión de 6 a 10 días de edad implantarse o permanecer implantado en el seno de su madre. Su hijo vulnerable morirá por la falta de nutrientes y oxígeno y será eliminado en el ciclo menstrual. Por consiguiente, Ella  puede efectivamente privar de alimento a un niño por nacer recién concebido incluso después de la implantación en el seno de su madre, lo que la Asociación Médica Estadounidense denomina un "embarazo establecido".

 

Aunque la droga funciona de manera similar a la RU-486 —que la FDA aprobó en 2002 como un método abortivo, no como anticonceptivo—  Ella ha sido aprobada como "anticonceptivo" para usar hasta cinco días posteriores al acto sexual. La aprobación de la FDA confunde las líneas entre evitar la concepción en primer lugar, y evitar la implantación o incluso poner fin a un embarazo establecido después de la implantación, asesinando a una persona en las primeras semanas de vida.

 

No se necesita ser católico ni siquiera pro vida para oponerse a la promoción del aborto como método anticonceptivo. Según una encuesta reciente de Rasmussen Reports de posibles votantes, el 58 por ciento de las mujeres considera el aborto moralmente malo en la mayoría de los casos. Incluso más se oponen al aborto en ciertas circunstancias. Si se promociona Ella como una forma de evitar el embarazo, muchas mujeres serán engañadas sobre cómo funciona en realidad, y no sabrán que están poniendo en riesgo a sus hijos recién concebidos. Confundir las líneas entre aborto y anticoncepción socava el consentimiento informado de las mujeres. La Iglesia Católica se opone a todo tipo de anticoncepción, pero vender el aborto como "anticoncepción de emergencia" es una ofensa más contra la dignidad humana. También es un enorme perjuicio para mujeres de cualquier religión (o ninguna) que a sabiendas no elegirían abortar. Hombres y mujeres tienen derecho a saber que Ella puede causar abortos.

 

El viernes trece obtuvo su mala reputación, en parte, por la traición de Judas a Jesús el Viernes Santo por una bolsa de monedas de plata. Ahora la FDA ha traicionado a las mujeres, como así también a sus hijos por nacer, vendiéndose a los defensores del aborto. El aborto no es cuidar de la salud, porque el embarazo no es una enfermedad para ser tratada con drogas o cirugía. Ella es simplemente la última droga para tratar el embarazo como una patología. Los fabricantes de la droga se beneficiarán mientras que seres humanos inocentes pagarán con su vida. Los obispos católicos continuarán oponiéndose a la promoción de Ella, y creando conciencia sobre esta droga que causa abortos.

 

In Defense of Marriage

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The U.S. bishops have taken their concerns about same-sex unions to YouTube, the popular video-sharing Web site. The English-language video features Archbishop Joseph Kurtz of Louisville, Kentucky, chairman of the United States Conference of Catholic Bishops' (USCCB) Ad Hoc Committee for the Defense of Marriage. Archbishop José Gomez of San Antonio, chair of the bishops' Committee on Cultural Diversity in the Church, speaks on the Spanish-language video.

 

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Both videos are available on YouTube. Click here to see the video in English, and here to see the video in Spanish, or use the video players above. 

The USCCB seeks "to promote and protect marriage for the gift that it is and for the blessings that only it can bring to the world. For this reason," the bishops state, "we come forward in defense of marriage."..click here for more information.

 

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Our Mission The primary purpose of the Conference is to encourage and foster cooperation and communication among the dioceses and the ministries of the Catholic Church of Texas. A major function of the Conference is to be the public policy arm of the Conference's Board of Directors, the bishops of Texas, before the Texas legislature, the Texas delegation in Congress, and state agencies. The public policy issues addressed by the Conference include institutional concerns of the Catholic Church as well as issues related to Catholic moral and social teachings. Learn more about us.

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